Madrugada
Comienzo insospechado entre finales que de momento pasaban y se terminaban de pronto sin previos ni avisos, no como en las películas románticas que siempre odiamos tanto y que a la vez nos han moldeado la idea de esperar que lo mas bello se nos concentre en el ultimo minuto, el ultimo escape, saber que aunque todo dolió y paso y fue pasajeramente dañino, estúpido y sin sentido seguimos esperando que ese algo de la vida que nunca controlamos mostrase la mejor sonrisa o el indulto a nuestros actos, soñábamos (y como soñábamos) nuestro mejor papel ajeno, talvez el de protagonista de la vida del otro o de la pareja que se odia y se daña y en momentos descontinuos son una copla perversa y poética como dos palabras ajenas y contrarias pero de gran valor genérico.
Y como no olvidar que no hay recuerdos, y como olvidar nuestra tonta capacidad de llorar sin mostrar el llanto, con las miradas secas, áridas como el desierto, digno representante de nuestro desquicio compartido nuestra mejor manera de decirnos las cosas entre silencios nocturnos y otros cuantos a media tarde, entre sabanas quemadas en hoteles de cualquier lado.
Será que el nuevo mundo que nos nace por debajo de los sueños ahora ya no solo perturba nuestros labios, también habla nuestras palabras, esas palabras que nunca decimos por que en nuestro mundo no caben, sin dimensión o cimientos, por lo menos en mi espacio decir que te quiero es demasiado ofensivo y demandante tanto como el reflejo odioso de oírte decir lo mismo.
He de decir que es cierto que nada es justo, ni los besos explorando otras salivas, ni las noches enteras de cojidas en búsqueda de algo que siempre hizo falta, alguna verdad omitida, un algo que nos diferenciara, porque sabíamos que la justicia es solo una medida denigrante impuesta por el mas fuerte y aquí siempre hubo un sinsentido de equilibrio, nunca se buscaron igualdades y en ese acto mismo residía nuestro placer en constante desborde, en sabernos diferentes y mal parados ante un mundo que ya conocíamos como aburrido y débil siempre ajeno y a la vez conocido mas allá de nuestro radio de alcance.
Necedad, es la verdad que mas nos calza en este momento, es la verdad mas pura e inquebrantable, necedad de tenernos de jugarnos de ser lo que somos sin tener siquiera por que aparentarlo, simplemente penetrarnos sin saber el porque y solo penetrarnos en silencio donde la locura no nos haga presa fácil de la culpa, sanos de locura conocida, sanos de pretextos, vacíos y completamente enfermos, tragarnos las noches en desvaríos perversos e incontrolados donde seas mi puta y yo un simple cliente.
Todo es siempre vano, el figurar entre lo real y lo sano nunca ha sido de mis cualidades ni de las tuyas, habrá que cerrar las puertas que nunca abrimos y hablar constantemente, convencernos de que no hay que ceder ante las ideas del otro, seguir siendo el mismo par cambiante de desequilibrados mentales desvergonzados, y aunque sea solo de rato o por las noches, modelar como seria nuestra historia no contada que a falta de argumentos solo se muestra en ausencias y esbozos que ni tu ni yo creemos mas, siempre deslindaremos la culpa a un tiempo que no llegue; si no es al terminar de leer estas letras, probablemente será en un mañana eterno.
LEINAD
Fototropismo.
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