
Me pides que te bese a ciegas, que te arrebate el aliento por un momento profundo y sin razones, que coseche algún buen sueño en tu almohada y que en madrugadas me haga de palabras a tu oído, que te exhorte a ser una villana degenerada de intenciones fuertes.
Intuitiva como un frío que se extiende te apoderas de mis partes que en un concilio de sueño se han levantado solo para oírte…con ladrillos de nube me apresuro entonces a forjar nuevas guaridas seguras e impenetrables, te escucho entonces lejanamente murmurando un arrullo a los espantos, murmurando a mis oídos.
Las palabras se acortan en embrujos momentáneos y ya no te quiero a solas en tu cama ni en los recuerdos resguardados por las sabanas compartidas y exiliadas a nuestro calor, ya solo te quiero a dos segundos de mi cuerpo como limite máximo de mi alcance en un radio de media vuelta.
Ya no hablas y quieres que me escape a solas con tu sueño, que le hable de caricias al desvelo en dosis repetidas cada doce horas, junto a la hora más inhóspita solo una sombra que confunda, que te oculte y que proteja…que aun puedas soñar.
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Fototropismo
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